Lo que diferencia un producto artesanal de uno industrial es su autoría. El trabajo manual frente a la fabricación repetitiva de la máquina. Es indudable que la perfección conseguida con una producción mecánica es imposible de conseguir en la producción manual, pues la producción manual es humana y el ser humano no repite milimétricamente los movimientos de fabricación de una prenda.

En Lennta valoramos las pequeñas imperfecciones como parte de lo humano. El trabajo manual contiene imperfección y esa imperfección es exactamente la que confiere autenticidad y unicidad al producto final, como la naturaleza nos muestra en cada paisaje.

La belleza de la imperfección define a la obra artesanal: cambios sutiles de tensión, relajación de la puntada, resalte de las técnicas de creación de formas… la prenda se convierte en el mapa de su propio proceso. Un mapa muy sutil que aporta confort y personalidad a la prenda. Siendo en realidad solo perceptibles a una mirada singularmente analítica,

Prendas con historia para permanecer en la historia